Análisis geopolítico en español

Putinismo y el más allá

en Europa/Mundo por

En las últimas semanas, los lectores asiduos de las noticias internacionales se habrán dado cuenta que Rusia encabeza la lista de países con más noticias top trending. Con motivo del envenenamiento del antiguo doble agente secreto ruso (el cual también trabajaba para la agencia británica) Sergei Skripal y de su hija Yulia, el pasado 4 de marzo, el conflicto diplomático entre Rusia y Occidente sigue su avance en escalada. Aunque la primera ministra Theresa May pidió que el gobierno de Vladimir Putin se responsabilizara de los hechos y pidiera perdón, previsiblemente, éste no lo hizo. Por lo que, el 14 de marzo Londres decidió expulsar a 23 diplomáticos rusos y suspender todos los contactos de alto nivel entre los dos países. El 26 de marzo, ha sido la administración de Trump la que ha dado el ultimátum de siete días para que 60 diplomáticos rusos de Estados Unidos y una docena más en la misión rusa de la ONU, acusados de ser “espías” del Kremlin, abandonen suelo americano, mientras que el 27 de marzo le ha tocado el turno a los diplomáticos que trabajan junto a la OTAN. Ésta ha decidido unilateralmente expulsar a siete diplomáticos y denegar la acreditación solicitada a otros tres.

Mientras Occidente se debatía que medidas tomar enfrente del ¨plausible¨ ataque ruso en suelo Europeo; en Russia se estaban celebrando las elecciones presidenciales de las cuales Vladimir Putin, predeciblemente, volvió a salir vencedor. De hecho, las acusaciones antes de los comicios ayudaron a reforzar la imagen del “Putin guerrero” enfrente del “malvado Occidente”, ya que cualquier estigmatización adicional por parte de Occidente a Rusia, refuerzan la mentalidad de asedio sufrido por éste segundo, incrementando así el apoyo interno hacia Vladimir Putin (Moritz Pieper). Ahora bien, si una información similar saliera a la luz durante unos comicios en país europeo, muy probablemente habrían lastimado las posibilidades del favorito a salir reelegido. Pero al igual que en la obra de Lewis Carroll “Alicia a través del espejo”, los acontecimientos afectan a nuestro homólogo ruso de un modo opuesto.

El Kremlin define al actual sistema político ruso como una “democracia soberana”. Sin embargo, la definición más adecuada del sistema político ruso sería la de “putinismo”, un estado “híbrido” y “modernitario” de régimen autocrático, que refleja el papel personal de Vladimir Putin en su creación, desde su llegada en la arena política en 1999, siendo el putinismo el resultado directo de la fracasada transición democrática de los años noventa en Rusia.

Si Leonid Bréjnev, en el poder entre 1964 y 1982, ya es considerado un dinosaurio de la arena política, entonces ¿qué es Vladimir Putin? De momento, va a estar en el poder hasta las próximas elecciones seis años después en el 2024, ya que la Carta Magna sólo permite a los presidentes ser elegidos por dos mandatos consecutivos. Aún así, cabe la posibilidad que esta sea cambiada, tal y como ha pasado recientemente en la República Popular de la China o, que Vladimir, primero, se siente en el banquillo como primer ministro (2008-2012) y después se vuelva a presentar como candidato a las elecciones presidenciales. Aún así, para ello, será necesario que la popularidad del susodicho se mantenga en números positivos.

La sociedad rusa es en verdad democrática. El 67,3% de la sociedad está a favor de la democracia y sólo el 2,3% considera que elegir a los líderes en unas elecciones libres no es una característica esencial de la democracia (datos de la world values survey, wave 6). No obstante, el 69,3% considera que es positivo para el país el tener a un líder fuerte que no deba molestarse con las “pequeñeces” del funcionamiento democrático. De allí que sea posible hablar de Vladimir Putin como el pilar fundamental de su democracia a la rusa.

Ahora bien, a pesar de lo que cuentan las leyendas, Vladimir Putin no será eterno, por lo que al final será necesario que un nuevo candidato se presente a los comicios. La Federación Rusa está en busca de un nuevo heredero. Aunque unos pocos ya están haciendo sus apuestas tempranas y algunos nombres como los de Dimitri Medvédev o el alcalde Serguéi Sobianin empiezan a sonar; hay que recordar que Putin era un desconocido en la arena política antes de su aparición por primera vez en 1999. Por lo que podría ser que la identidad del heredero al putinismo no se conozca hasta que el mismo presidente no decida que así sea, de modo que éste tenga tiempo a ser bien enseñado desde la sombra. Consiguiendo así un doble objetivo: que la retirada de Vladimir Putin no suponga ni el fin del putinismo y de la democracia soberanista ni el suyo propio.

Pero, antes de pensar en las elecciones del 2024, primero habrá que sobrevivir al mandato actual. Para ello será necesario que el favoritismo del que goza el presidente no disminuya, con lo que Vladimir Putin seguirá desempeñando el papel del “guerrero” que se enfrenta Occidente. Como dice un antiguo dicho castellano, “el enemigo de tu enemigo es tu amigo”. Mientras éste papel sea interpretado por Estados Unidos y Europa; la confrontación entre clases, el descenso de la economía doméstica o la necesidad de reformas, no podrán dividir el apoyo que recibe el presidente.

En los próximos años, se observará como el sistema tiende hacia un régimen aún más autocrático y nacionalista que usará las hazañas militares, la política exterior y el sentimiento anti-occidental de la población rusa como su principal motor.

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