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¿Sobrevivirá el populismo europeo a sus líderes?

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Las polémicas primarias del UKIP para suceder a Nigel Farage abren las dudas sobre la fuerza de los partidos populistas en Europa más allá de su cara visible

El próximo 15 de septiembre el Partido de la Independencia del Reino Unido, más conocido como UKIP, elegirá a su futuro líder después que el pasado 23 de junio, tras la victoria del ‘sí’ al Brexit, el carismático Nigel Farage renunciase a la presidencia del partido al haber cumplido con su misión, como él mismo declaró el día de su marcha. Las cosas en el partido no pueden estar más agitadas: una fuerte división protagoniza estas primarias, que contarán con cinco candidatos y entre los cuales no se encuentra el que iba a ser gran favorito, el hasta ahora número dos del partido, Steve Woolfe, cuya candidatura fue rechazada por ser presentada ¡17 minutos más tarde del plazo límite!

Algunos medios señalan que el UKIP se encuentra dividido entre los partidarios de Farage, que no se ha cerrado la puerta por completo a regresar algún día a la primera línea, y los de Woolfe. Entre los cinco candidatos de estas primarias, encontramos a dos eurodiputados (donde el UKIP tiene más representación), Jonathan Arnott y Bill Etheridge, una regidora local, Lisa Duffy, y dos activistas militantes, Phillip Broughton y Elizabeth Jones. Ninguno de ellos tiene un capital político tan grande como Farage y mucho menos peso político suficiente quizás para afrontar el mayor reto del UKIP desde que fuera fundado en 1993: una vez conseguida la salida del Reino Unido de la Unión Europea, ¿qué sentido tiene el partido? Refundarlo o adaptarlo a la nueva realidad será la primera y principal tarea del nuevo líder. De igual manera que el UKIP arrebató votos tanto a conservadores como laboristas con su discurso euroescéptico y antiinmigración, ahora son precisamente los dos principales partidos británicos -en especial los tories– quienes confían en arrebatar votos al UKIP, que dentro del Reino Unido tiene una representación política ínfima (solo un representante en la Cámara de los comunes, por ejemplo).

Más allá del contexto político que vive el Reino Unido, la pugna en el UKIP escenifica la falta de fuerza del principal partido populista británico tras el paso a un lado de su líder, cuya imagen ha ido de la mano de la del UKIP en los últimos años. Ante este escenario cabe preguntarse hasta qué punto tienen fuerza los partidos populistas europeos más allá de sus líderes. Y, a priori, no parece que demasiada. Si no, fijémonos en otros ejemplos.

En Francia el Frente Nacional, fundado en 1972 por Jean-Marie Le Pen y liderado desde 2011 por su hija, Marine Le Pen, es serio candidato a disputar la segunda vuelta de las presidenciales del país en 2017 -todo apunta que contra el candidato de Los Republicanos-. Pero, más allá la familia Le Pen, los principales nombres de la formación -Louis Aliot, Alain Jamet, Steeve Briois…- no tienen reconocimiento en la política francesa y es un misterio saber hasta qué punto el Frente Nacional o la extrema derecha en Francia sobrevivirá a Marine Le Pen.

 

El caso holandés

Una situación parecida encontramos en Holanda, donde la extrema derecha populista está representada por Geert Wilders y el Partido de la Libertad, que él mismo fundó en 2004 cuando abandonó el Partido Popular holandés criticando la posición de éste respecto a la adhesión (posible en aquel entonces) de Turquía a la Unión Europea. A pesar de lo que vaticinan las encuestas, la presencia del partido de Wilders en las instituciones no es, por el momento,  las declaraciones en contra del islam y de la inmigración en general pueden hacer pensar. Además, el protagonismo dentro del partido se reparte entre pocos y algunos de ellos, para más inri, ya han abandonado el partido. Marcel de Graff, por ejemplo, es el actual líder del partido en el Parlamento Europeo. Para serlo, tuvo que renunciar a su cargo como líder en el Senado holandés y lo hizo para sustituir en Bruselas a Laurence Stassen, que abandonó el partido en marzo de 2014, y a Lucas Hartong, que decidió no volver a presentarse en las últimas euroelecciones. Quien sustituye a De Graff en el Senado holandés al frente del Partido de la Libertad es Marjolein Faber, con escasa experiencia política -había sido ingeniera de software para diferentes compañías hasta su incorporación al Partido de la Libertad en 2011-.

El caso del UKIP será el primer escenario en el cual se podrá comprobar la fuerza que tienen los populismos tras sus líderes y se podrá empezar a inferir si la fuerza política de los diferentes partidos son fruto del actual contexto europeo o se imponen y se afianzan las ideas de los partidos de extrema derecha e izquierda en el continente. Aunque países periféricos de la UE, como los de Europa del Este, sí que tienen partidos de extrema derecha consolidados, la fuerza del populismo y el euroescepticismo en la Unión depende, básicamente, del peso político que tengan las formaciones que lo representan en los principales países. El euroescepticismo, si bien tuvo en el ‘Brexit’ una victoria muy celebrada, se juega ahora su futuro y su continuidad como opción en la UE.

Periodista y politólogo. Doctorando en Política Europea. Fundador de Brupek y periodista freelance para diferentes medios.

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